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domingo, 15 de julio de 2012

La carrera del Rock & Roll 2012 y su cuesta Rompecorazones.

Y llegamos a la última carrera de la temporada en muy buena forma. Así que era hora de plantearse un objetivo, y no podía ser otro, que subir la cuesta Rompecorazones sin parar de correr.

La carrera se celebra en San Lorenzo del Escorial y tiene sólo 7.7KM. Pero no hay que dejarse engañar por la distancia. Presume de tener la cuesta más dura de una carrera popular en Europa.

Me esperaba mucho porque conocía la media de hace menos de un mes. Pero esta es simplemente genial. A la buena organización y lo bonito que es llegar y salir al monasterio se une algo muy raro en las carreras: La animación. Y no me refiero a los conciertos sino al pueblo volcado en la carrera animando muchísimo pero sobre todo en esa cuesta infernal. Estrechita como una subida del Tour y por donde pasas por el camino que se abre entre la gente. Impresionante.

Antes de la salida la apuesta de Jaime. No podréis subir sin parar. Y es que hace un par de años, cuenta la leyenda, que Fabian Roncero (viendo que llevaba ventaja suficiente)hizo el final andando.
Así que conocéis a dos que ya sólo tenían un objetivo. Y más porque esta carrera encierra dos carreras. Hay una alfombra de chips al empezar la cuesta y otra al coronar la cima. Así que hay dos clasificaciones. La de la carrera y la de la cuesta.

Así que salimos "despacito" a 4´45´´ por el rompepiernas que es San Lorenzo. Siempre pensando en la cuesta y reservando para que Rafa no me llevase por encima de lo que debía.

Y eso de por encima son el dos y el tres a 4´22 y 4´26. Ya, que se bajaba, pero también se subía. Y mucho. Sobre todo en la cuesta del cuatro que me hizo preguntarme que si eso era así como podría ser la cuesta. Y subimos, y subimos a 5´15. Haciendome el remolón para llegar entero a la cuesta.



La cuesta es esto:





Pero eso es la mitad. En la foto del Coyote está la otra mitad. Sí, están tomadas desde el mismo sitio.
Pero no se acaba donde se pierde la vista. Tiene veinte metros de falso llano a la izquierda y sigue, y sigue al 25%, unos doscientos metros más en los que te quieres parar.
Subimos a nuestro ritmo pasando gente todo el rato. Rafa gritando para que se apartasen y yo detrás de él. Al principio bien. No en vano hace un mes subimos Abantos sin mayores problemas. Pero la pendiente sube y sigue. Y cada vez se para más gente y dejas de escuchar lo que te gritan. Y justo en el último repecho pasa lo que nunca pasa. Las piernas se acercan al fallo muscular. Y el corazón. ¿Qué pasa con él?. Pues tuve que mantenerlo por encima de 180 y hasta 185 durante cuatro minutos diecisiete segundos. Sentí lo que nunca había sentido y estuve a punto de pararme cuando quedaban veinte metros. Así estaba y Rafa me confesó que le pasó lo mismo. Pero aguantamos. ¡Y cómo!. 175 de la general pero 103 de la cuesta que subimos en nueve minutos justos.

De ahí al final bajada, o caída como se prefiera, hasta la meta. Al principio ni bajar podíamos.
Muy contento en la llegada con concierto, felicitaciones y cena para celebrar el fin de temporada.


Ah!!. Que queréis más sangre. Dedicado a Ra, Jan y Gonzalo:

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